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Político enfermo: oportunidad comunicativa

Las enfermedades de los políticos también son capitalizables en la estrategia de marketing político, sobre todo en culturas sensibles a los problemas de salud de los personajes públicos. Tal sensibilidad puede leerse críticamente con Susan Sontag en La enfermedad y sus metáforas.


Los correligionarios usarán los malestares físicos como discurso para justificar eso que no han podido explicar, mientras los opositores harán de ésta una oportunidad para atacar sobre lo que no se ha hecho.


Vicente Fox en México transformó, por plan o por error, la visión de nuestros políticos: ¡son humanos!, ¡se enferman!, descubrimos en su sexenio que la clase política mexicana también vive intervenciones quirúrgicas y observamos cuán sensible era la población, electora o gobernada, a este tema.

La salud mental y el uso de antidepresivos por parte de Vicente Fox o el abuso en el consumo de alcohol de Felipe Calderón fueron usados por la oposición para “amedrentar” a una población sensible al tema y que ocasionaron discusiones al interior de la estructura de medios.


En el desarrollo de la estrategia de marketing político frente a la enfermedad lo fundamental será tomar la decisión para capitalizar el asunto. En esta decisión se contemplará al elector y sus comportamientos de consumo político así como los temas que dominan la agenda política, pasando por las preocupaciones del grupo político sobre dicha agenda; adicionalmente deberán contemplarse aspectos de ética y respeto a la vida privada.


Los partidos aliados al del enfermo, invariablemente, mantendrán un bajo perfil deseando salud, evitando pronunciamientos incendiarios y avanzando en su labor política. El partido afín llamará a la reconciliación nacional, la solidaridad, los deseos de recuperación, la negación de la existencia real de un vacío de poder, apelarán a su responsabilidad institucional con el país, y más florituras que les permitan ganar escenario mediático.


Desde la oposición se puede apuntar al escenario mediatizado para captar a electores sensibles que consideran a la enfermedad (grave o no) un obstáculo para confiar en sus políticos, así, lanzarán especulaciones sobre la gravedad de la afectación y declararán la necesidad de alguna reforma a algo, relacionado o no, que justificarán con la aparición de la enfermedad.


Hay estrategias más dramáticas si lo que está en juego es el mercado político y la cumbre del poder. Un ejemplo, novelado, puede disfrutarse en el texto A imagen y semejanza de Guillermo Farber, una ficción que nos permite conocer paso a paso el proceso que –según Farber- es necesario para construir mercadológicamente a un político.

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